Hiram Bingham III es el nombre asociado universalmente con el "descubrimiento" de Machu Picchu, aunque la palabra descubrimiento es debatible (los campesinos locales conocían el sitio mucho antes). Lo que sí es cierto es que él lo dio a conocer al mundo a partir de 1911, sus publicaciones en National Geographic lo hicieron famoso y sus excavaciones produjeron las primeras piezas arqueológicas. Su historia merece conocerse en profundidad.
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Quién era Hiram Bingham
Hiram Bingham III nació en Honolulu, Hawái, en 1875, en una familia de misioneros protestantes. Estudió historia en Yale, Berkeley y Harvard, especializándose en historia de Sudamérica. En 1907 obtuvo una cátedra en Yale como profesor de Historia de Sudamérica, posición desde la cual planificó sus expediciones al Perú.
Era además figura social con buenas conexiones políticas: posteriormente fue gobernador de Connecticut y senador por ese estado. Murió en 1956 a los 81 años. Su nieto es Hiram Bingham IV, conocido por salvar judíos durante el Holocausto siendo diplomático en Marsella.
La búsqueda de Vilcabamba
Bingham no llegó al Perú buscando Machu Picchu: buscaba Vilcabamba, la última capital de la resistencia inca, donde Manco Inca y sus sucesores se refugiaron tras la conquista hasta 1572. Vilcabamba era el "santo grial" de los exploradores históricos del Perú.
En 1908 Bingham hizo su primer viaje al Perú como representante en un congreso panamericano. Allí escuchó leyendas sobre ciudades incas ocultas en la selva. Regresó a Yale convencido de que podía encontrar Vilcabamba y organizó una expedición financiada por la Yale Peruvian Expedition con apoyo de la National Geographic Society.
El día del descubrimiento
El 24 de julio de 1911, Bingham y su equipo estaban acampando junto al río Vilcanota cerca del kilómetro 88 (cerca de la actual estación del tren). Un campesino quechua local llamado Melchor Arteaga le contó que en la montaña de enfrente había unas ruinas grandes. Por un sol de plata (moneda peruana de la época) Arteaga lo guió.
Subieron 600 metros de desnivel por un sendero empinado. Cerca de la cima encontraron una familia campesina, los Richarte, que llevaban años cultivando entre los andenes. Uno de sus hijos, un niño de 11 años llamado Pablito Álvarez, fue quien condujo a Bingham hasta los muros principales.
Lo que vio lo impresionó pero no lo deslumbró completamente al inicio: las ruinas estaban cubiertas de vegetación y el alcance del sitio no era visible. Bingham apenas tomó tres fotos esa primera vez y siguió su viaje, todavía buscando Vilcabamba.
Las expediciones siguientes
Bingham regresó a Machu Picchu en 1912, 1914 y 1915 con equipos más grandes y financiamiento de Yale y la National Geographic Society. Estas expediciones realizaron:
- Limpieza de la vegetación que cubría el sitio
- Excavaciones sistemáticas en varios sectores
- Fotografía completa de todas las estructuras
- Extracción de más de 40,000 piezas arqueológicas (cerámica, huesos, herramientas)
- Mapeo topográfico detallado
- Publicaciones en National Geographic en abril de 1913 que dieron fama mundial al sitio
El conflicto con Yale
Las piezas que Bingham extrajo fueron enviadas a la Universidad de Yale "en préstamo para estudio". El acuerdo era devolverlas al Perú en 18 meses. No se devolvieron durante 100 años.
Tras décadas de gestiones diplomáticas y demandas legales del gobierno peruano, Yale finalmente acordó devolver las piezas entre 2011 y 2013, coincidiendo con el centenario del "descubrimiento". Hoy las piezas están en el Museo Casa Concha en Cusco, donde se pueden visitar.
Los errores históricos
Bingham cometió varios errores que tardaron décadas en corregirse:
- Identificó Machu Picchu como Vilcabamba: convencido de que había encontrado lo que buscaba, publicó esa interpretación durante años. Fue solo en los años 60 cuando se confirmó que la verdadera Vilcabamba estaba en otro sitio, en Espíritu Pampa.
- Sobreestimó la función militar: lo describió como "fortaleza" cuando hoy se sabe que era principalmente residencia real y centro ceremonial.
- Datación incorrecta: pensó que el sitio era de varios siglos antes de Pachacutec. Hoy sabemos que fue construido en su reinado, en el siglo XV.
- Las "vírgenes del sol": encontró muchos restos óseos femeninos y concluyó que el sitio estaba dedicado a sacerdotisas. Estudios posteriores demostraron una proporción equilibrada de hombres y mujeres.
Legado y reconocimiento
El legado de Bingham es complejo. A favor: sin sus publicaciones internacionales, Machu Picchu hubiera tardado décadas más en ser conocido y protegido. Sus fotos, mapas y notas siguen siendo fuente fundamental para los arqueólogos.
En contra: sus métodos de extracción de piezas fueron poco rigurosos para los estándares modernos; sus interpretaciones históricas estaban llenas de errores; y su narrativa de "descubrimiento heroico" ignoró el hecho de que el sitio era conocido localmente desde siempre.
Hoy el tren turístico más lujoso de PeruRail se llama Hiram Bingham en su honor. La Universidad de Yale tiene una exposición permanente sobre sus expediciones. Y en Cusco la Casa Concha conserva miles de piezas que tardaron un siglo en regresar al país de origen.