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El descubrimiento de Machu Picchu: la historia completa

Actualizado 20 mayo 2026 Lectura: 5 min Machu Picchu

El 24 de julio de 1911, el explorador estadounidense Hiram Bingham subió a una cresta cubierta de vegetación y se quedó sin palabras. Lo que encontró sobre los muros de piedra de aquel cerro era una ciudad inca casi intacta. Pero la historia del "descubrimiento" de Machu Picchu es bastante más compleja, porque mucha gente conocía el sitio antes de que él llegara.

Qué significa "descubrimiento" en este caso

Machu Picchu nunca estuvo perdido para los campesinos cusqueños. Las familias Álvarez, Recharte y Lizárraga vivían y sembraban entre sus andenes a fines del siglo XIX. Hay incluso una inscripción de 1902 grabada en piedra por Agustín Lizárraga: él guió a Bingham hasta el sitio. Lo que ocurrió en 1911 fue que un investigador extranjero, con cámara, equipo y respaldo de la Universidad de Yale y la National Geographic Society, llevó por primera vez la noticia al mundo académico. Esa diferencia importa: el descubrimiento mediático no es lo mismo que el conocimiento local.

La ruta de Bingham

Bingham buscaba en realidad Vilcabamba, la última capital de los incas rebeldes contra los españoles. Bajaba por el río Urubamba con un equipo pequeño cuando un campesino, Melchor Arteaga, le mencionó las ruinas en la cima de un cerro al otro lado del río. Bingham cruzó un puente de troncos, subió un camino empinado y al llegar arriba vio que dos niños lo guiaban entre piedras cubiertas de musgo. Allí estaba la ciudad. Tomó fotografías y partió. Volvería tres veces más, en 1912, 1914 y 1915, esta vez con expediciones financiadas para hacer excavaciones sistemáticas.

Dato clave. Bingham no encontró Vilcabamba. Se confundió y creyó por años que Machu Picchu era la ciudad perdida que buscaba. La verdadera Vilcabamba está en otra zona, llamada Espíritu Pampa.

Qué encontró arriba

El sitio estaba cubierto de monte denso. Bingham y su equipo tuvieron que quemar y cortar maleza para ver los muros. Aun así, encontraron una ciudad de granito casi entera, con templos, andenes, fuentes y barrios. Hicieron un mapeo inicial y, en las excavaciones siguientes, sacaron más de 40,000 piezas: cerámica, herramientas, restos óseos. Todo se llevó a la Universidad de Yale "en préstamo".

El conflicto con Yale

Las piezas se quedaron en Estados Unidos durante casi un siglo. Recién entre 2011 y 2012, tras un largo reclamo del gobierno peruano y de la sociedad civil cusqueña, Yale devolvió la colección. Hoy se exhibe en el Museo Casa Concha del Cusco. Es la prueba más cercana que tenemos del estilo de vida cotidiano en Machu Picchu.

El legado del relato Bingham

Bingham publicó un libro famoso, Lost City of the Incas, que lo convirtió en estrella. Se dice que el personaje de Indiana Jones está inspirado en parte en él. Pero la versión que escribió silenciaba a los guías locales. Hoy la historiografía peruana reivindica a Agustín Lizárraga y a los demás campesinos como los verdaderos conocedores previos del sitio.

Para visitar. Si te interesa esta historia, combina tu día en la ciudadela con una mañana en el Museo Casa Concha en Cusco. Verás las piezas que Bingham se llevó y que volvieron 100 años después.

Por qué Machu Picchu sobrevivió

Los españoles nunca llegaron a Machu Picchu. La ciudad había sido abandonada antes de la conquista, probablemente por epidemias de viruela que diezmaron a sus habitantes, o porque dejó de tener importancia política tras la muerte de su impulsor, Pachacútec. Al estar tan escondida y rodeada de selva, no la saquearon ni demolieron para construir iglesias encima, como pasó en Cusco o Pisac. Eso explica por qué llegó a 1911 prácticamente intacta.