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Iglesia y Monasterio de Santa Catalina en Cusco: guía completa

Actualizado 20 mayo 2026 Lectura: 6 min Cusco

El Monasterio de Santa Catalina de Cusco es uno de los conjuntos religiosos coloniales más bellos y menos conocidos de la ciudad. Construido en 1605 sobre los restos del Acllahuasi inca (Casa de las Vírgenes del Sol), conserva el segundo claustro más antiguo de América del Sur dedicado a vida monástica femenina. Hoy funciona como museo de arte religioso colonial, con una colección extraordinaria de pintura cusqueña, esculturas, mobiliario y piezas de orfebrería. Esta guía describe su historia, arquitectura, las salas del museo y por qué merece estar en tu itinerario cusqueño.

Información práctica

DatoDetalle
UbicaciónCalle Santa Catalina Angosta 401
Distancia desde Plaza de Armas1 cuadra
TipoIglesia, monasterio, museo
Horario9:00 a 17:30, lunes a sábado
DomingoCerrado al turismo
Ingreso extranjerosS/ 8 a 12 según temporada
Ingreso peruanosS/ 5
Niños menores 10 añosGratis
Duración visita recomendada1 hora a 1h 30min

Historia: del Acllahuasi al monasterio

El terreno donde hoy se levanta Santa Catalina ocupó originalmente el Acllahuasi inca, conocido como la "Casa de las Escogidas". Aquí vivían las Acllas, mujeres jóvenes seleccionadas de toda la región para servir al culto del Inti (sol). Las Acllas se dividían en categorías: las dedicadas al servicio divino exclusivo, las concubinas del Inca, las que tejían telas finas para uso ritual y las que preparaban chicha sagrada. Era institución de altísimo prestigio.

Con la conquista española, el Acllahuasi fue desmontado parcialmente. Los muros de cantería inca se reutilizaron en los cimientos del monasterio cristiano. En 1605, las monjas dominicas establecieron el monasterio. Fue fundado oficialmente por doña Lucía de Padilla. Su nombre rinde homenaje a Santa Catalina de Siena.

El sincretismo arquitectónico

Lo más fascinante del monasterio es la continuidad arquitectónica entre el Acllahuasi inca y el monasterio cristiano. Algunos muros conservan la cantería inca original, especialmente en el primer claustro y en partes de la iglesia. Caminar por los pasillos del monasterio es ver simultáneamente dos civilizaciones superpuestas: el imperio inca dedicó este lugar a sus mujeres sagradas, los conquistadores dedicaron el mismo lugar a sus monjas católicas. La continuidad no fue casual: los españoles reconocieron el carácter sagrado-femenino del lugar y lo mantuvieron, solo cambiando los símbolos.

Los claustros

Primer claustro: el principal

El primer claustro es de doble nivel. La galería inferior tiene arcos de cantería fina con columnas pétreas. La galería superior es de madera tallada (cedro). Los frescos murales de las galerías muestran escenas de la vida de Santa Catalina de Siena y de los santos dominicos. Algunos están bien conservados, otros desgastados por la humedad. En el centro hay un jardín con flores y una pequeña fuente.

Segundo claustro: el de las novicias

Más austero, dedicado a las novicias que aún no profesaban votos definitivos. Sus muros son más rústicos pero muestran restos de murales con motivos vegetales y bíblicos.

Las salas del museo

Sala de la Escuela Cusqueña de pintura

Es el corazón del museo. Más de 100 obras de la Escuela Cusqueña expuestas en varias paredes:

  • Vírgenes con manto-montaña: representación sincretizada con la Pachamama
  • Ángeles arcabuceros: ángeles con vestimenta militar española y armas de fuego
  • Última Cena cusqueña: con cuy en lugar de cordero
  • Genealogía de los santos dominicos
  • Escenas de la vida de Santa Catalina en formato narrativo

Sala de los altares

Reúne seis altares menores tallados en cedro y dorados con pan de oro. Cada uno tiene una pieza central (escultura o pintura) y nichos laterales con santos. La calidad de talla es excepcional, equivalente a la mejor de Cusco.

Sala de la orfebrería

Aquí se exhibe la colección de objetos de plata: cálices, custodias, candelabros, lámparas votivas y atriles. Las piezas datan de los siglos XVII al XIX. La obra más destacada es la custodia de plata sobredorada de 1.5 metros de altura con incrustaciones de piedras preciosas.

Sala de mobiliario colonial

Sillones, mesas, biombos, cajoneras y otros muebles del periodo colonial. Algunos pertenecieron a las monjas de mayor rango. La silla coro tallada en cedro es una pieza maestra de la ebanistería virreinal.

Sala textil

Casullas, capas pluviales, mantos y tapices litúrgicos bordados en hilo de oro y seda. Algunos textiles tienen más de 350 años y siguen mostrando colores vivos. La capa pluvial bordada con la imagen de la Inmaculada Concepción es la pieza estrella.

La iglesia

La iglesia anexa al monasterio tiene una sola nave central con altar mayor barroco de tres niveles. Las paredes laterales tienen retablos menores. La cripta debajo del altar contiene los restos de las monjas más destacadas del monasterio. El órgano ibérico del siglo XVIII aún funciona y se usa en misas especiales.

Vida monástica que aún perdura

A diferencia de muchos monasterios coloniales que cerraron, Santa Catalina sigue habitado por monjas dominicas hasta hoy. Una pequeña comunidad vive en clausura en la parte privada del edificio. El público no accede a esa zona pero ocasionalmente se escuchan los rezos y cantos de las monjas a través de las celosías. Es una de las pocas oportunidades en el Cusco moderno de presenciar la vida monástica de clausura en su contexto original.

Curiosidad histórica: Una de las celdas del segundo piso fue ocupada en el siglo XVII por Sor Juana del Espíritu Santo, una mística cusqueña que escribió poemas religiosos comparados con los de Sor Juana Inés de la Cruz mexicana. Sus manuscritos están en el archivo del monasterio (no expuestos al público).

Lo mejor por sala

SalaPieza imperdible
Pintura"Virgen de Pomata con manto de montañas"
AltaresAltar mayor en cedro con pan de oro
OrfebreríaCustodia sobredorada de 1.5 m
MobiliarioSilla coro tallada en cedro
TextilCapa pluvial con Inmaculada bordada
IglesiaRetablo lateral del Cristo Yacente

Comparación con Santa Clara y Santa Teresa

Cusco tiene tres monasterios femeninos coloniales aún activos. Vale comparar sus particularidades:

  • Santa Catalina: Mejor museo, claustros más bellos, mejor pintura
  • Santa Clara: Iglesia con paredes de espejos venecianos, claustro austero
  • Santa Teresa (Carmelitas): Comunidad activa con clausura estricta, no abre al público

Recomendaciones para la visita

  • Visita en la mañana (10:00-12:00) para mejor luz natural en los claustros
  • Lleva tu cámara (permitida sin flash en la mayoría de salas)
  • Toma tu tiempo en la sala de pintura: hay piezas importantes
  • Lee las placas explicativas en cada sala (están en español e inglés)
  • Compra el folleto guía en la entrada (S/ 5) para detalles adicionales
  • Respeta el silencio en zona cerca de la clausura
  • Evita visitar domingos cuando está cerrado
Itinerario combinado: Santa Catalina se complementa perfectamente con La Compañía de Jesús (a media cuadra) y La Catedral (a dos cuadras). Puedes hacer las tres en una mañana de 4 horas, viendo lo esencial del arte religioso cusqueño en un solo recorrido.