El 24 de diciembre, la Plaza de Armas del Cusco se transforma. Cientos de artesanos de comunidades altas bajan a vender imágenes religiosas, Niños Jesús tallados y artesanías. Es Santurantikuy, una de las ferias más antiguas y mágicas de Sudamérica.
Qué es Santurantikuy
Santurantikuy significa en quechua "venta de santos". Es una feria que se realiza cada 24 de diciembre, todo el día, en la Plaza de Armas del Cusco. Los artesanos exhiben en mantas en el suelo. Es una tradición continua desde el siglo XVI, instaurada por los franciscanos para combinar la Navidad cristiana con las celebraciones del solsticio andino.
Qué se vende
Imágenes religiosas talladas
- Niños Jesús: el protagonista. Talladas en cedro o aliso, pintadas a mano. Tamaños desde 5 cm hasta 80 cm. Cada artesano tiene su estilo único.
- Manco Capac (al estilo Niño): variación cusqueña donde el Niño Jesús viste como un inca.
- Vírgenes: María, Inmaculada, Carmen, en estatuas de yeso y madera.
- Santos: San Francisco, Santo Domingo, San Antonio.
Artesanía complementaria
- Ojos de cristal para imágenes.
- Pelucas naturales para Niños Jesús (de cabello humano cusqueño).
- Vestidos miniatura bordados a mano.
- Coronas, sandalias, accesorios.
- Mantas y tapices tradicionales.
- Ekekos (figura andina de la abundancia).
- Belenes completos.
El ambiente
La plaza se llena desde las 7 a.m. y dura hasta la medianoche. Hay olor a incienso, comida (champús, ponche, tamales, picarones). Bandas de música tocan villancicos en quechua. Las familias cusqueñas visitan tradicionalmente y compran al menos una imagen para "renovar" el nacimiento del año siguiente.
Es un ambiente único: religioso, festivo, comunitario, popular. Pocos turistas saben de esta tradición, así que sigue siendo principalmente local.
Cómo comprar
- Precios típicos: Niño Jesús pequeño S/ 30-80, mediano S/ 100-300, grande artesanal S/ 400-1,500.
- Regatear: aceptable pero con respeto. Bajar 10-15% es razonable, más es agresivo.
- Mejor temprano: la primera venta del día se llama "estreno" y se considera de buena suerte. Los precios son mejores en la mañana.
- Pago: efectivo. No esperes POS.
- Pregunta por el artesano: muchos firman atrás de la obra. Si vuelves al año siguiente, lo puedes buscar.
Qué probar de comer
- Champús: bebida espesa de maíz morado, frutas y maíz tostado.
- Ponche cusqueño: con habas, kiwicha y especias. Calentito.
- Tamales: tradicionales de maíz blanco.
- Buñuelos con miel: en pequeños puestos.
- Picarones: rosquitas dulces fritas con miel de chancaca.
Cómo vivirla bien
- Llega temprano: 8-9 a.m. para ver los puestos sin multitud.
- Camina toda la plaza: hay cuatro lados con artesanos distintos.
- Conversa con los artesanos: muchos vienen de comunidades altas (Acomayo, Paucartambo, Chumbivilcas). Sus historias son fascinantes.
- Compra al menos un detalle: aunque sea un Niño pequeño. Sostienes la tradición.
- Vuelve al atardecer: cuando se prenden las luces y la plaza se ilumina con velas y faroles.
- Asiste a la Misa de Gallo a las 11 p.m. en la Catedral.
Origen histórico
Cuando los españoles introdujeron el culto al Niño Jesús, encargaron a artesanos locales tallarlos. Estos los hicieron con rasgos andinos sutiles: piel más cobriza, ojos almendrados, postura más estática. Con el tiempo, las familias cusqueñas adoptaron la tradición de tener un Niño en su casa, y la feria se volvió el lugar para conseguirlo.
El siglo XVII vio la consolidación de esta feria como tradición. En el XIX hubo intento de prohibirla por considerarla "pagana" pero fue tan popular que sobrevivió.